a random blog of a spotless mind in the new century…

Xpediente ekis!

Love Yourself

“I know you’ve got the best intentios, just trying to find the right words to say. Promise I’ve already learned my lesson, but right now I wanna be not okay…”

(Sé que tienes las mejores intenciones, tratando de encontrar las palabras correctas que decir. Te prometo que ya aprendí mi lección, pero por ahora quiero no estar bien.)

 

DC10821C-CE4A-4C27-BF98-7400083D0239

 

¿Cuántas veces nos hemos callado nuestros sentimientos? ¿Cuántas veces hemos puesto una sonrisa cuando lo único que queremos es ponernos a llorar? ¿Cuántas veces hemos soportado malos tratos solo para no perder a alguien (o algo)? ¿Cuántas veces hemos fingido simplemente que todo está bien aunque no lo esté? O quizá no decimos nada por miedo a que nos crean “exagerados”, “sensibles”, que estamos quizá bajo mucho estrés que no sabemos lo que decimos. La cultura que tenemos de no expresarnos, de no hablar, de aparentar. 

 

He visto tantas personas cercanas a mí que necesitan con tantas ganas hablar, o solo necesitan desahogarse, o quieren escuchar palabras positivas. Nunca he considerado que dé los mejores consejos del mundo, pero siempre he considerado que soy buena escuchando, soy buena haciendo reír si es lo que se requiere, soy buena dando palabras de aliento o tratando de buscar el lado positivo de las cosas (en los demás). Y al final he escuchado tantas cosas, que hay algo que me llena absolutamente de tristeza. 

 

En mi corta vida (porque es corta, el tiempo es relativo?), a pesar de los halagos o las palabras bonitas que me han dedicado, YO tengo muchos problemas para quererme a mí misma, o para perdonarme ciertos errores, o para aceptar que merezco cierto tipo de amor y está mal, lo sé, porque “¿Cómo quieres que alguien te quiera si no te quieres…?” y bla bla bla. Lo entiendo, y es algo que yo trabajo y que también he aceptado. El universo y yo tenemos un acuerdo y estamos bien, el universo se mantiene al margen de mis decisiones destructivas. Y alguna vez me lo dijo mi psicólogo “estás muy consciente de cómo te sientes y lo qué tienes que hacer para estar mejor”, y si, es cosa mía vivir en un hoyo porque ahí no hace calor (mal chiste, but idk).

 

Tuve que exponerme (igual es mi blog así que siempre hablo de mí) para poder decir lo que me da mucha tristeza, y es que tantas personas tan maravillosas que conozco, con las que hablo, que son amigos, familia o solo el conocido de mi conocido, pero todos MARAVILLOSOS y no se dan cuenta de lo valiosos que son. Los veo sufrir, hacerse menos, sentirse mal, dejarse a si mismos porque otras personas se los han hecho creer, porque les han tratado mal, porque les han pisado tanto que se les hace normal. Otras por el contrario, dejan que su valor dependa de lo que su pareja decida, o de lo que su trabajo decida, o de lo que su familia le dice que debe valer, o de sus posesiones materiales, incluso lo que la sociedad les diga.

 

Y no, oiganme bien, ustedes no valen nada de eso… valen más. Son ORO, son todo y más. 

 

Vales porque sigues aquí brillando, muchas personas te han querido apagar diciéndote cosas negativas, haciéndote creer que no vales nada, que no sirves, que estás roto, que estás mal, te han señalado tanto tus errores que no se dan cuenta que los que no valen son ellos, y que tú nunca has dejado de brillar, ni en tus días más oscuros se apaga tu luz, porque es enorme.

 

Vales porque siempre tienes una sonrisa que contagia, no importa si te estás cayendo a pedazos, si tuviste un mal día, si te sientes mal, o si no tienes ganas, tu sonrisa no se va y te agradezco por ser esa persona que hace sentir bien, pero tienes todo derecho a sentirte mal, a que te escuchen, a que atiendan, a que te cuiden, no tienes que cuidar de todos, ni estar bien por todos, porque al final eres un ser humano y no eres perfecto, ni feliz 24/7, nadie es feliz 24/7 y si alguien lo fuera, no tienes porque serlo tú también. Te puedes quebrar un día, puedes explotar, gritar, no tienes que sonreír siempre, porque hacerlo aún cuando sientes que todo te quema por dentro, duele más. 

 

Vales porque eres real, porque sientes como todos nosotros, porque te equivocas, porque fallas, porque aprendes. No tienes que aparentar, por favor, no aparentes, NUNCA, ni por tu familia, ni por los vecinos, ni por la sociedad en general, no te muestres una sonrisa cuando lo que sientes es tristeza, deja que esa persona real salga a flote, no aguantes por miedo a fracasar o a equivocarte, no vivas en una casa chiquita cuando eres un gigante. No te conformes, no te quedes en una relación por miedo a estar solo, no apliques nunca el “tenemos el amor que creemos merecer” porque mereces sentirte amado, feliz, en armonía, admirado, protegido, respetado. No finjas ser una persona que no eres, sé tú, porque siendo tú vales muchisimo más que siendo lo que otros quieren que seas.

 

Vales porque eres único e irrepetible, porque en este mundo no hay nadie más como tú. NADIE. Con defectos y virtudes, gordo o flaco, alto o chaparro, con un genio horrible o dulce y tierno, eres quién eres gracias a todo lo que has vivido, a quiénes te educaron, a lo que has aprendido, a tus errores, a tus aciertos, a tus dudas, a tus gustos, tus disgustos. Tú eres tú, y es imposible que alguien pueda reemplazarte en el mundo, no es posible, no es lo mismo. Habrá personas que te hagan sentir que está mal ser tú, que hay mejores, que una de tus amigas te reemplace, que tu ex pareja te haya cambiado por otra persona ¿y? esa otra personas no es tú, nunca lo será y el valor que tienes sigue siendo el mismo, porque nadie puede ser como tú. Eres el sazón de tu mamá… nadie más lo tiene.

 

Vales porque amas lo que haces, porque un salario no define tu valor, ni un puesto, ni irte de vacaciones cada mes, o tener un closet lleno de ropa y zapatos de diseñador. Hay personas que pueden flashear ser mejores que tú por tener más, por “ser” más que tú, pero son gente superficial que no sabe el verdadero valor de las cosas, personas que solo quieren tener como si el poseer más les diera más valor humano y no, así no son las cosas, nunca te compares así. Si solo sales de viaje una vez al año está bien, si nunca has salido del país está bien, si tu puesto de trabajo no es tan alto como quisieras pero trabajas haciendo algo que te gusta, o por darle algo a tu familia está bien, las cosas materiales, incluso los trabajos van y vienen, un día estás arriba, otro abajo y eso no define tu valor como persona, ser honesto con uno mismo, disfrutar lo que se tiene sin mirar lo que tienen los demás, celebrar con otros los éxitos en lugar de envidiarlos, alentarlos a ser mejores. Tu empatía, tu forma de hacer las cosas, tus ganas, tu amor, todo eso vale más que cualquier otra cosa.

 

Vales porque día a día sacas a toda tu familia o a tus hijos adelante, das todo por ellos, te las ingenias para ser fuerte, te sale el lado superpoderoso con tal de ver a tu familia feliz, no hay persona más grande y valiosa que tú, a veces ese super poder nadie te lo reconoce, ni tu misma familia, a veces tienes que soportar malas caras, o desprecios, y no está bien, no por amor debes soportar eso, porque vales demasiado y nadie debe sentir que te tiene seguro en su vida, así que si quieres gritarles, enojarte, llorar, o regañar, HAZLO, porque nadie debe tratarte mal después de que das todo por ellos. Y una cosa más, tu familia aprende del ejemplo, enseñales que nadie debe dejarse hacer sentir mal POR NADIE, ni por su propia familia y el levantar la voz no significa que no les quieras, significa que te quieres y les quieres lo suficiente para enseñarles la lección más importante de su vida. 

 

Vales muchisimo más de lo que puedo expresar en una entrada de blog. Te conozca o no te conozca, si estás leyendo esto es porque para mi VALES, para mi eres increíble, eres asombroso, eres amor. No necesitas todo este rollo para saber que vales porque aunque yo no lo diga, igual vales oro. No necesitas que tu familia, tu pareja, tus amigos, ni nadie te asigne valor, tú te das ese valor, CRÉETELO, VÍVELO, GÓZALO, eres valioso en este mundo. Una vez que tú sepas cuánto vales, ya nadie podrá quitartelo, no importa cuánto lo intenten. 

 

A todas esas personas que amo y adoro con todo el corazón, que me han tenido la confianza para hablar conmigo cuando están mal, o que por alguna razón he escuchado sus situaciones, a todos ustedes los abrazo infinitamente (aunque no me gusten las demostraciones físicas y públicas y de afecto). 

 

Valen mil.

 

LaÖ

 

B2517070-2956-4941-A2C6-B806C980C376

Anuncios

Naive

“Somos todos los fragmentos de lo que recordamos. Tenemos en nuestro interior las esperanzas y los temores de aquellos que nos aman. Mientras haya amor y memoria, no existe la autentica pérdida.” –Cazadores de Sombras, Ciudad del Fuego Celestial.

DqEhkNgWkAI0dW8

 

Nunca se está preparado para decir adiós. Por breve, larga, grata o dolorosa que haya sido la huella de esa persona en tu vida, si significó algo, nunca será fácil verla partir, sin embargo “el amor no acaba cuando alguien muere“.

 

El asunto de decir “adiós” es algo que no creo que ningún ser vivo haya sido capaz de enfrentar sin sentir dolor alguno. Te preparan toda tu vida, te dicen que nada ni nadie es eterno, que debes aprovechar cada segundo de tu vida y a las personas que en ella caminan, ves películas en dónde el protagonista sufre la pérdida de alguien y lloras con él, apoyas a personas cercanas a lidiar con esas situaciones, pero cuando te toca vivirlas es como si toda esa preparación nunca hubiera existido.

 

Actualmente todos tenemos diferentes formas de pensar, de encontrar paz, de cerrar ciclos, pero creo que a todos nos une el sentimiento de pérdida, de vacío, de tristeza. La manera de lidiar con eso cambia de persona a persona, pero el dolor es igual. Todos tenemos sentimientos y la mejor manera de empezar a apoyarnos en una pérdida es la empatía, quizá no sabremos al cien cómo siente la otra persona, que tan duro es su duelo, pero podemos entender que está sufriendo, que lo único que necesita es un abrazo, o quizá solo saber que están ahí para cuando decida expresar su sentir; Empatía y respeto (como en todo, como siempre).

 

Mi psicólogo ha hablado conmigo acerca de la partida de mi ser más querido, yo siendo muy racional le digo que estoy lista y sé que sucederá pronto, él solo me dice “Racionalmente lo tienes asimilado, pero ¿emocionalmente?” Y para ser sinceros no creo poder tener nada de temple, las pocas veces que me he puesto imaginariamente en esa situación me viene un llanto incontrolable y un vacío horrible, y sé que cuando el momento llegue estaré de todas las formas, menos preparada ¿Pero quién está preparado? No es lo mismo dejar de ver a una persona y saber que sigue ahí, en algún lado del mundo, que saber que nunca más la volverás a ver, ni a escuchar, ni sentir su tacto, simplemente ya no estarán.

 

Lo mismo pasa con las mascotas, llegan a nuestra vida, nos llenan todo de colores, nos alivian las penas, nos brindan el amor más bonito y puro posible y nos sacan las sonrisas más grandes, pero cuando se van, ya sea de manera natural (que es la que todos quisiéramos, con la que podemos sanar un poco más fácil) o por causa accidental (que es la que más lastima ya que no la esperas). Sea la causa que sea, el duelo está ahí, y a veces toma años hasta que podamos adquirir una nueva mascota, o incluso no la adquirimos nunca más. Una conocida lo dijo de esta manera: “Yo nunca he tenido mascotas porque al final se van a morir y no quiero sufrir“. Si lo vemos de esa manera tiene razón, creo que nadie quiere sufrir, pero cuando una mascota te elige, no queda de otra más que darle todo tu amor y aceptar que eventualmente vas a sufrir.

 

Por otro lado tenemos los suicidios, las desapariciones, los homicidios, las negligencias medicas, los accidentes, etc. Este tipo de perdidas son las peores en términos sociales, personales y sentimentales. No tienen aviso, no te preparan, llegan de golpe, sin explicaciones, y te dejan un vacío que es imposible de llenar. En estos casos la empatía y el apoyo son fundamentales, si en perdidas de causa natural es difícil encontrar un confort o paz, en las perdidas accidentales es doblemente mayor, y la aceptación de perdida y la resignación no llegan rápido y nadie debe presionar para acelerar el proceso, todos sanamos a nuestro propio paso.

 

Nunca debemos generalizar el sentimiento de perdida o el proceso para sanar, hay quienes lo toman todo de una manera tranquila, hay quienes gritan a todo pulmón, hay personas que al día siguiente entienden todo, hay otras para quienes pasan años antes de tener tranquilidad, ya seas tú o alguien cercano o incluso ambos estén experimentando una perdida al mismo tiempo, no quiere decir que lo asimilen de la misma manera, que pasen su duelo igual o que se recuperen al mismo tiempo. Cada cabeza es un mundo, cada persona experimenta las emociones de diferente manera y lo que funciona para unos, no funciona para otros. Podemos sugerir (de la manera más delicada) opciones para sanar, pero no podemos obligar a nadie a sanar como nosotros queremos o como a nosotros nos funcionó.

 

Mi proceso, por ejemplo, es: recuerdo y lloro, escucho música triste, veo fotos, lloro más, lloro sola, sonrío en público, duermo, hablo un poco con personas que me transmiten confianza y paz (que me escuchan), vuelvo a llorar, lloro menos, recuerdo poco, sigo sonriendo, canto, suspiro, sigo recordando, suspiro, y de vez en cuando lloro de nuevo. Y a veces también escribo. Al principio, durante o al final. Pero siempre escribo, porque así es como yo vivo mi duelo. Escribiendo.

 

Extraño a personas que ya no están en este plano, a quiénes perdí hace tiempo, a personas que me dejaron, animalitos que amé, extraño cosas de mi misma, extraño tanto que a veces no sé qué es lo que extraño solo sé que hay un huequito que duele, a veces mucho, a veces poco, pero duele. Le escribo a todos, me escribo a mi. Agradezco sus presencias y las enseñanzas, añoro sus ausencias y las vivencias. Lloro por lo que perdí pero sonrío por lo que vendrá, porque en todo este tiempo lo único claro que tengo es que siempre hay algo por lo cuál sonreír.

 

LaÖ

 

*Me gustaría que de vez en cuando hubiera algún tipo de coherencia o desarrollo fundamentado en lo que escribo pero, si eso pasara no sería yo, y no me saldría del corazón. Perdón por tanto.


Adventure of a Lifetime 

Cuando eres chico y juegas a ser grande, te imaginas haciendo infinidad de cosas, ya sea siendo bombero, artista, piloto, escritor, científico… te dicen que puedes ser lo que tú quieras. Tiempo después te dicen que solo puedes hacer una cosa, una sola por el resto de tu vida. Esas últimas palabras quedarán resonando en tu cabeza aún incluso después de haber hecho tu elección ¿Será acaso que esto es lo que quería hacer por el resto de mi vida?

Drama. Lo sé, pido disculpas por hacerles esto siempre, pero no puedo evitarlo, tengo que lograr captar su atención desde el primer párrafo o esto no funciona. Y muy probablemente ya la perdí en este otro. Bueno, de eso se tratan las decisiones, de hacer algo que quizá funcione y quizá no, y después volver a hacer lo mismo, una y otra vez hasta ganar o perder el juego de la vida (Para ya, por favor).

Yo de pequeña quería ser cantante. Pasaba HORAS tratando de cantar todo el disco de Corro, Vuelo, Me Acelero de Timbiriche sin que se me cortara la respiración. Ahí me tenían, de unos 7 años cantando Amor Primero. Claro está que desde los 4 años yo cantaba canciones de Anahí. El punto es que yo estaba convencida de ser cantante. Después analizando las cosas, quise ser Actriz porque al pasar de los años notaba que tenía cierta facilidad para las artes dramáticas.

Una vez que abandoné mi camino de las artes, decidí que lo mío eran las letras. Cartas y cartas, escritos, diarios, cualquier forma en la que yo pudiera plasmar mis pensamientos con letras era todo lo que necesitaba (claramente). Pero conforme creces y te acercas a la terrible pregunta “¿Qué quieres hacer terminando de estudiar?” comienzas realmente a analizar la situación. Por lo que desistí de estudiar letras. Sigo amando escribir, pero algo en mi me hizo pensar que si comenzaba a hacerlo mi estilo de vida, terminaría muy agobiada cuando tuviera mis bloqueos artísticos (como ejemplo llevo más de un año escribiendo esta entrada).

Y bueno, los años pasaban y no sabía qué hacer de mi vida, estaba entrando en pánico ¿Veterinaria? No, no podría si me pongo a llorar cuando la perrera se lleva a los perros de las calles ¿Diseño? Ni siquiera se dibujar un muñeco con bolitas y palitos que se vea proporcionado ¿Qué me gusta hacer? ¿Cantar? ¿Drama? No… Bueno, si, pero ya habíamos superado esa etapa ¿Qué tal algo que involucre organización? Controla tu OCD… Y así me la pasé varios meses. Al final quise ingresar al INBA pero para artes plásticas (JAJAJA si, yo me reí de mi misma pero igual lo intenté) o para la UNAM igual en artes plásticas. Ambas opciones fracasaron porque pues yo soy un fracaso andando en el mundo de las artes.

Dejando eso de lado mis opciones se acababan y la presión por entrar a una escuela y estudiar me llevo a elegir Psicología. No hay día a la fecha que no me digan que debí terminar esa carrera. No me desagrada la idea de hacerlo, solo que no tengo los recursos para completarla. El punto es que al acabar el primer semestre y a pesar de mis buenas calificaciones decidí que no era algo que me hacía 100% feliz. Así que con todo el dolor que me causaba tener que aceptar que me equivoqué y que tenía que volver a empezar a definir el resto de mi vida, tuve que decirle a mi familia que no quería seguir en esa carrera porque yo necesitaba estudiar algo más “creativo”.

Y ahí empezó mi semestre sabático, entonces hice mi lista de pros y contras sobre los diferentes tipos de diseño. Tenía claro que no quería diseño gráfico porque ya era una carrera muy saturada y encontrar trabajo sería difícil, además de que realmente dibujar no se me daba para nada. Entonces me enfoqué en Interiores, Moda e Industrial. Lamentablemente para Interiores las escuelas eran limitadas además que no era buena ni decorando mi casa en pet society, así que la descarté. Y algo en mi sabía que Industrial no me haría del todo feliz, así que con ayuda de mi hermano, elegí quedarme en moda, supuse que el haber estado un año en corte y confección durante la secundaría me ayudaría o era como una señal.

Al entrar a la carrera descubrí que me gustaba, que me hacía feliz, pero el ambiente no me gustaba del todo, así que por segunda vez tuve que decir que no era feliz ahí y busqué una segunda opción, ya sabía qué era lo que quería, solo era cuestión de tener el ambiente indicado. Y es que si es algo que harás por el resto de tu vida, creo que lo importante es disfrutarlo desde el día uno ¿no?

Y después de 84 años por fin terminé la carrera, y en ese lugar aprendí que el diseño de modas no era solo ropa, si no que había más campos y… si, encontré el Visual Merchandising ¿Quién diría que un montón de maniquíes, ropa, accesorios, colores, muebles, herraje, props, e imaginación sería todo lo que necesitaría para ser feliz?

Sé que muchos no lo creen, e incluso no hay mucha enseñanza sobre el VM en nuestro país, pero si de algo estoy segura es que es una de las cosas más bonitas que he tenido la oportunidad de hacer. El sentimiento de ver algo y decir “Yo ayudé” o “Yo lo coordiné” es único, porque al final, sin querer, estás influyendo en la vida de muchas personas. Es muy diferente a hacer ropa, no me malinterpreten, igual amo coser o crear cositas con mis manos, pero el VM es como ser un duendesito que se encarga de poner todo en su lugar, que nadie lo ve, que nadie sabe que él es quién hace las cosas, que secretamente todos lo admiran sin saber que existe. 

Y bueno, hace falta cultura, hace falta educación al respecto en este país, hace falta organización, hace falta tomarlo en serio, hace falta respeto y hace falta más alma y dedicación, pero poco a poco las personas que he conocido que le ponen toda la pasión a esta labor me hacen creer que estamos un pasito más cerca de contagiar a todos con este arte. 

Esa fue mi historia de lo que hago, y por qué lo hago. Si vas a dar tu vida por algo, si vas a ponerle el alma a algo, que sea algo que te llene, que te haga feliz y sobre todo que sea reflejo de ti.  Recuerda que cuando dejas de ser tú, ganan ellos y en la historia de tu vida el que importa eres tú.


LaÖ


Lego House 



Redes Sociales. Twitter, Facebook, Hi5, MySpace, Tumblr, Instagram, Pinterest, Tinder, Snapchat… Nombra la que gustes, todas las he usado, y a la vez, todas las he dejado. ¿La razón? Se vuelve aburrido al cabo de un tiempo. Por supuesto que tengo mi red social predilecta, y muy probablemente sea donde menos personas me siguen, y es que muchas veces es mucho mejor el anonimato y la tranquilidad en tu propio “Hogar”.

 

Toda red social tiene un propósito, conectar a la gente, ya sea viejos conocidos, personas nuevas, o inclusive completos extraños. El poder tan grande que tienen para conectar a dos seres humanos es algo impresionante.

 

No sé exactamente a dónde vaya a parar con todo esto, pero con suerte, será algo que todos podremos encontrar interesante, útil… o simplemente de alguna forma divertido.

 

Las redes sociales empezaron casi a la par que comenzó a tener auge el internet. Y yo comencé a usar el internet cuando era relativamente más “avanzado”, y por avanzado me refiero a que ya no se desconectaba la conexión cada que alguien llamaba por teléfono, las páginas tardaban menos en cargar, la descarga de vídeos y música ilegal era mi conexión con la música de todo el mundo, y ya no era necesario usar esos molestos discos que te regalaban 1 semana de Internet.

 

Realmente el progreso que tuvo el ciberespacio en un período de aproximadamente 5 años, fue rápido. Incluso creo que fue menor a eso. Da igual. Yo comencé utilizando Hi5, era la red social de moda, o al menos la que más usaba mi hermano, y por ende yo igual. En esa pequeña red tenía mayormente a mis amigas, a mi familia y a algún otro desconocido que no tengo ni la menor idea de cómo llegó. La forma predilecta para chatear era por medio del msn y muchas veces era fácil vincularlos.

 

Posteriormente descubrí MySpace, no tenía idea alguna de cómo se utilizaba, sin embargo había juegos, una sección de notas donde (obviamente) me ponía a escribir, e inclusive podías decorar tu perfil con toda clase de artilugios extraños (aquí es dónde todos los conocimientos de programación en html que aprendí en la escuela rindieron frutos y que obviamente utilice después en Hi5). En fin, inclusive podías “conectar” con tus bandas favoritas, y el bendito top 8 era una forma de saber que tan popular o importante eras. Divino.

 

En algún perfil de estos (ok, de un chico extremadamente guapo) había un link a su Facebook.. ¿Qué? ¿Qué diablos era Facebook? Bueno, por qué no crearme uno. Y al cabo de unos minutos tenía Facebook, no sabía cómo utilizarlo pero lo hice, y luego descubrí los juegos enviciantes que contenía. Y luego me enganché.

 

Al mismo momento en que todo esto sucedía, yo formaba parte de varios “Grupos de MSN”. ¿De qué diablos hablas? Ah bueno, los grupos de msn, eran como un club privado de fans de lo que fuera, bandas, comida, caricaturas, lo que fuera. Yo, claro que estaba en los de bandas porque eso de ser grupie se me da. Bueno, estando ahí conocí a una persona. No diremos su nombre, pero llamémosle “Gemeli”. Mi gemeli tenía gustos similares a los míos, y ella era la que manejaba uno de estos grupos, o quizá la conocí dentro de uno. Bueno, el caso es que juntas hicimos uno en dónde traducíamos artículos y todas esas cosas. Y al cabo de un tiempo yo tenía una amistad con chicas de toda la república. Posteriormente intercambiamos email, hi5 y myspace (recordemos que el facebook aún no era muy popular). Y listo. Comenzó todo.

 

Red Social que existía, me hacía un perfil. Aunque no supiera utilizarla. Twitter lo creé porque los miembros de una banda que me gusta compartían sus links, y yo quería saber qué era eso y seguirlos y BOOM lo hice. Básicamente mi razón de crear la mayor parte de mis redes sociales fue la música y esa obsesión que tengo por ser grupie. La otra parte fue stalkear a chicos guapos (broma… ¿o no?).

 

Bueno al final puedo decir que gracias a la red social que sea, mantengo contacto con personas que son importantes para mí (excepto Tinder, ahí no tengo a nadie importante, es mera recreación para mis pupilas y cuando no tengo nada que hacer, no dudo que exista gente valiosa, como en uber hahaha pero no es primordial, bueno uber si, son primordiales para mi, nunca me dejen).

 

Fuera de la razón que tienen las redes sociales para existir, mi red favorita, es Twitter. Pero para mí, mi perfil de Twitter es algo así como mi diario. Escribo cada clase de tonterías, y escribo muchas veces todo lo que me viene a la mente, el pedirme mi twitter o saber que alguien cercano lee mi twitter, me genera conflicto, que a la vez no debería puesto que la mayoría de la gente me conoce y sabe que tengo problemas mentales, pero cuando un extraño me lee… ¿Qué pensará?

 
Inclusive en este momento, al darle publicar a esto me invadirá la duda, al checar las estadísticas y darme cuenta que alguien me ha leído, de México, España, Argentina, etc… ¿Qué pensarán de mi?

Y bueno, luego se me olvida y vuelvo a hacer una entrada como esta, que no tiene ni pies ni cabeza pero que los mantiene entretenidos unos 10 minutos (o menos, depende que tan rápido lean).

 
En fin, las redes sociales suelen hacernos o deshacernos según la forma en que las usemos. Creo que la única forma de evitar salir dañados de su infinito poder, es no tomarlo tan personal. Al fin y al cabo yo no puedo hacer nada por la persona que esté detrás de la pantalla. Hay que saber elegir que es lo que queremos compartir y con quiénes. Siempre ser cautelosos y recordar que siempre existe un botón llamado “Bloquear” y otro llamado “Desactivar cuenta”.

 

Si, no puedes borrarte completamente de Internet, pero siempre puedes vivir la vida real, al aire libre, lejos del celular, lejos de una pantalla, respirar el aire, ver el sol, sentir la lluvia, conocer gente en un parque, o pasar tiempo con tu familia.

 

No se conviertan en una red social, conviértanse en personas autenticas de carne y hueso. No dejen que la vida virtual los defina, definan la vida virtual.

 

LaÖ


(Un)Lost

Adiós 2016“… Todos ansiábamos y esperábamos decir esto desde hace ya varios meses. Por fin llegó el día “Adiós 2016, no te molestes en volver“. Mis sentimientos hacia este año están un poco divididos, por un lado lo odié con todas mis fuerzas, y por el otro, me enseñó tantas cosas que se lo agradezco de todo corazón. 

¿Lo peor? Lo peor fue perder a mi amiga fiel, dejar de ver esos ojitos mustios al pedirme comida, dejar de sentir su cuerpecito encima del mío todas las mañanas, dejar de jugar con ella, dejar de dormir con ella, dejar toda mi vida con ella. Nunca te preparan para decirle adiós a tu compañero incondicional, sin embargo, hay algo en la vida llamado “Madurez emocional” que nos dice que aunque nos duela, debemos hacer lo que es mejor, en este caso, era decir adiós. 

¿Lo mejor? Reencontrarme, aceptarme, quererme, valorarme y por mucho que odié hacerlo, todos esos momentos en el año en dónde me tiré a llorar odiando demasiado lo que me sucedía, odiando ser tan débil, odiando ser tan insignificante, odiando no poder cambiar ni a mi, ni a las personas, simplemente odiando TODO, me sirvieron para darme cuenta de lo que realmente quiero, y de que no pienso conformarme, que todo cuesta, y que ser feliz no viene en bandeja de plata, tampoco significa que deba sufrir todo el tiempo, solo significa que debo encontrar un balance para aceptar lo que sucede y hacer algo al respecto. 

Recuerdo este año de inicio a fin, lo recuerdo por temporadas, por campañas publicitarias, lo recuerdo por momentos, lo recuerdo por personas, lo recuerdo con detalles, lo recuerdo con lágrimas, lo recuerdo con viajes en uber, con corajes, con peleas, con alegrías y lo recuerdo con un fuerte dolor de riñón. Me sucedió tanto, tan rápido y tan de golpe que si no aprendí nada sería una gran pérdida. 

Aún me quede con ganas de más días, y eso que hubo días extra, quería más travesuras, más derrotas, más tiempo. Pero por otro lado, tengo 365 días más para darme en la madre y seguir adelante, como siempre. 

Mi amiga dice que digo esto todos los años, o que al menos si lo dije el año pasado, pero la realidad es que este 2017 es el bueno, porque 30 años en el mundo merecen 365 días de celebración, y si he de pasar todo el año borracha, que así sea

De cualquier forma, cero preocuparte por cosas que no puedes resolver, cero amargarte por personas que no aportan nada bueno a tu vida, cero permitir que te hagan sentir que mereces menos de lo que vales, cero conformarte, cero sufrir más de 1 semana por lo mismo. Ya va siendo hora de que disfrutemos todos estar con vida, que disfrutemos lo que se nos da, lo bueno y lo malo, que disfrutemos las derrotas y aprendamos para poder corregir errores y avanzar, disfrutemos a las personas que tenemos, a las que llegan por breves instantes y se van dejándonos alguna enseñanza, disfrutemos el ahora, y sobre todo, disfrutemos ayudar, disfrutemos repartir amor.

Gracias a los que están, a los que llegaron, a los que se fueron, y a los que permanecerán. Sin ustedes yo no sería yo. 

Con amor, 

LaÖ


Where You Stand

Hay personas que se vuelven música, que se convierten en una bella melodía que nos acompaña en el camino. Algunos son canciones en específico, otros muchos, son agrupaciones y soundtracks enteros.


El motivo por el que elegí convertir a las personas en melodías es sencillo. La gente no puede vivir sin 5 cosas esenciales (según yo): agua, comida, dormir, amor y música. Es por eso que en mi vida todas las personas son música, por lo tanto, hay personas que se vuelven esenciales para mi y por lo mismo es que no puedo odiarla, no tengo que amar algún estilo, banda, o canción, porque lo que importa es mi amor por la persona.

No importa dónde estés, con quién estés o qué estés haciendo, al escuchar la melodía que te recuerda a una persona, instantáneamente te transportas a su lado, a recuerdos con ella, palabras dichas o no dichas, sentimientos correspondidos o no correspondidos. Básicamente puedes pasar de sentirte solo a estar completamente acompañado (y a veces un poco triste y melancólico o en extremo feliz dependiendo la situación que se haya dado con ella).

Hay veces en que los silencios también son música. Música que se convierte en un arma muy poderosa, tienen el poder de herir o sanar a cualquier persona, son momentos en los que podemos reflexionar sobre todo lo que ha pasado y es por eso que los silencios también deben ser respetados, nunca sabes lo que estos puedan significar para una persona, nunca sabes si tus palabras en ese momento pueden mejorar o empeorar una situación.

El ritmo de las canciones podría verse como el carácter de las personas, la música relajada y con ritmos suaves nos va a representar a personas tranquilas, risueñas, que nos dan calma. Por el contrario la música con ritmos pesados nos va a recordar a personas de carácter fuerte o con quiénes hayamos tenido alguna riña. Ahora bien, ademas del carácter nos puede transmitir momentos, momentos que bien pudieron ser lindos, quizá una plática mientras caminabas bajo la luz del sol disfrutando de una buena compañía o un momento dónde te sentiste triste, dónde tuvimos algún problema con alguien y sentimos ganas de arrojar cosas por los aires.

La música está cargada de sentimientos, buenos y malos como ya he dejado claro, pero también está cargada de palabras, y si, me refiero a las letras de las canciones. Todas esas letras representan algo, por eso es que muchas veces una canción nos pega tanto, porque en ella están plasmadas todas esas cosas que quisimos decir y no dijimos, o todas aquellas que dijimos y quizá ahora nos arrepentimos, o no fueron correspondidas de la manera que esperábamos. Las palabras, al igual que los silencios, son armas letales, que nos sirven para aminorar algún dolor o que nos permiten expresar todo lo que sentimos y no encontramos forma de exteriorizar y que muchas veces otras personas suelen decirlo mejor. 

Y al final, como todo en la vida, está el “Tempo”… Si es el adecuado, aún si nuestra canción carece de palabras logrará transmitirnos todo lo que queremos decir. En esta vida lo único que es realmente importante es llegar a tiempo. El tiempo al final no es tan relativo como dicen, porque del tiempo depende todo, porque todo puede cambiar en un segundo, porque muchas emociones se pueden encerrar en un minuto, porque mucho amor se desperdicia en un día con la persona incorrecta por no haber llegado a tiempo a la vida de alguien más. El tiempo, en la música, en la vida, en todo. Es lo único que importa. 

Puede que todo esto sea una entrada más para quién la lea, pero para mi es la forma de decirte a ti lo que eres para mi. Las palabras a veces son mi fuerte y en otros caso me son escasas para comunicar un sentimiento, en este caso quiero dejar claro lo que eres para mi. Eres ese conjunto de melodías, ritmos, palabras, tempos… Eres más que una sola canción, porque aunque no se note me has enseñado un poco :

Inoportuna -Jorge Drexler

Nuvole Bianche – Ludovico Einaudi 

Colour me in – Damien Rice

Fool’s Gold – One Direction

Luv || Flowers in the window || Closer || Indefinitely – Travis

Ink – Coldplay

Closing Time – Semisonic

Do Me Right – The All American Rejects

Feeling Good – Muse

Everything Has Changed – Taylor Swift & Ed Sheeran 

Passing Time – Heffron Drive 

Midnight City – M83

Y Te Vas – Motel

Words Meets Heartbeats – Parachute

The Saltwater Room – Owl City

Come Fly With Me – Westlife 

Uh uh uh – Natalia Lafourcade

Y podría seguirme, porque básicamente eres una constante en mi pensamiento cuando la música suena a mi alrededor. No son solo las palabras en las canciones, no solo es el sentimiento que cada una de ellas transmite, es un conjunto de cualidades que en su totalidad te forman a ti, porque eres de esas personas que transmiten tanto, que dan tanto a la vida de quiénes le rodean. Eres una pieza única de música que muy pocos pueden escuchar. 

Feliz cumpleaños cacheton <3


Songs about… Shoes.

Puedes tratar día con día enamorar a una persona, puedes incluso noche tras noche pedir en silencio que nunca se vaya, y si es posible harás todo lo que esté en tus manos por hacer a esa persona feliz, aún si eso significa olvidarte de tus propios sentimientos. Pero la verdad es que aunque trates, aunque pidas, aunque lo desees, si esa persona no quiere estar contigo, no habrá nada que la haga quedarse y hay que saber dejarla ir. “A fuerza, ni los zapatos entran“. Y está bien, estará bien, solo necesitas ir a probarte otros zapatos. 

En fin, en esta vida hay muchos amores… o muchos zapatos (si, vamos a hablar de zapatos porque mi pobreza y mis ganas de tener zapatos me han inspirado). 

Todos tenemos un par de zapatos que amamos, que están rotos, sucios, olorosos, pero los amamos, son los zapatos que usamos cuando queremos estar cómodos, con ellos somos nosotros mismos, naturales. Incluso hemos tratado de buscar su reemplazo, pero nunca lo encontramos, y es que hemos pasado tantas cosas con esos zapatos que ningún otro zapato puede compararse con la comodidad que estos nos dan. Son algo así como el amor de nuestra vida. No importa cuántos pares de zapatos tengamos, siempre vamos a hablar de estos, siempre los vamos a recordar y ningún otro zapato será como ellos, jamás. Pero ojo, muchas veces simplemente tenemos que tirarlos, aunque nos duela. Hay personas a los que esos zapatos les pueden durar toda una vida y está bien, pero hay otras personas que simplemente necesitan más zapatos, y eso también está bien y es necesario.

Por otro lado siempre está el par de zapatos que queremos tener en nuestra vida, esos que desde que los vimos nos enamoramos de ellos, que son carísimos, que hacen que nos veamos de 1millón, son los zapatos con los que soñamos todas las noches y juntamos todas las quincenas un poquito de dinero para poder tenerlos… Y cuando al fin pasa, cuando son nuestros… bueno, nos lastiman, nos sacan ampollas, usarlos nos hace llorar pero tirarlos nos duele también, y somos capaces de usarlos solo para demostrar que se nos ven bien, nos quedan bien y todo está bien cuando la realidad es que nada está bien pero no queremos admitirlo porque pasamos tanto tiempo soñando con ellos que nos duele admitir que nos equivocamos. Ese tipo de amor varios lo hemos tenido, y seguro muchos recordaron a alguien mientras lo leían, bueno, ese tipo de amor es tóxico, y sí o si, debemos deshacernos de él, no importa qué tan hermoso sea, o cuanto nos hayamos esforzado en tenerlo o mantenerlo, simplemente no nos hace bien y está bien admitirlo y buscar un nuevo amor… 

También hay zapatos que a veces no nos gustan a primera vista, pero al probarlos DIOS MÍO son perfectos, es como si estuvieran hechos para nosotros, nos vamos enamorando poco a poco de ellos, y al final no queremos soltarlos jamás. Es el tipo de amor que te entiende, que te ama y respeta por lo que eres, que no pretende que cambies, si no que realmente está hecho a tu medida, ese amor que pocos encuentran así casual.

Existen también los zapatos que siempre nos gustan, que vemos y vemos mil veces en las tiendas y decimos “algún día” y ahorramos, y soñamos con tenerlos ya pero por una cosa u otra no los compramos y cuando vamos a hacerlo, ya no están, no hay de tu talla, o se acaban de llevar el último. Tenemos que ver cómo otras personas los usan mientras nos quedamos con las ganas. Es algo así como el amor platónico, o como cuando nos friendzonean, que nos gusta alguien y lo amamos en secreto pero pues nunca decimos nada, y lo vemos ir y venir con mil personas menos con nosotros. Quizá algún día podamos tener esos zapatos, quién sabe, todo depende… 

 Hay un tipo de zapatos que son algo así como una compra estúpida, es decir que los compramos porque nos gustaron, porque estaban de moda, porque hiciste un volado y esos ganaron, lo que sea, los compraste y fue un gusto momentáneo y al final ni te gustan tanto. Ese amor es todos los amores que tenemos cada fin de semana, cada que vamos al antro, cuando ligas en un bar, son todas esas personas que solo conquistas por un rato y luego te quieres deshacer de ellas, amores fugaces si tuviera que ponerles un nombre.

En fin, zapatos hay muchos… amores también, pero lo que realmente importa es encontrar aquella persona que nos haga feliz. Siguiendo por la línea de los zapatos, necesitamos encontrar ese par perfecto que no nos cause ampollas, ni nos haga imposible caminar, que sintamos que vamos flotando pero a la vez que nuestros pasos son firmes. Necesitamos un par que nos guste de la punta al talón, que no nos cueste 2millones, pero que cada peso invertido en el sea exacto lo que vale, que podamos usarlos en nuestros días malos y en los buenos, que no nos dé pena que nos vean caminando con ellos, pero que tampoco dejemos que los zapatos nos opaquen. También debemos tener presente que nuestra vida no va a girar entorno a esos zapatos, si no que ellos son acompañantes en nuestro camino por la vida.

No sé que tanto sentido tenga todo esto, solo sé que necesito más zapatos en mi vida y un amor a quien poder pedírselos… 

xX