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I’m Not Asking You To Leave III

Me encontré este pedazo del libro El Retrato de Dorian Gray.. y como me va perfectamente pues lo publico aquí.


En
el libro El retrato de Dorian Gray, escrito por Oscar Wilde, se da el
siguiente dialogo entre Lord Henry y Dorian Gray después de acontecido
el suicidio de Sibila Vane:


…Sucede
a veces que las verdaderas tragedias de la vida suceden de una manera
tan inartistica, que nos hiere por su cruda violencia, por su
incoherencia absoluta, su absoluta necesidad de sentido, su entera
carencia de estilo. Nos afectan lo mismo que la vulgaridad. Nos dan una
impresión de pura fuerza bruta y nos rebelamos contra eso. A veces, sin
embargo, una tragedia que posee elementos artísticos de belleza
atraviesa nuestras vidas. Si estos elementos de belleza son reales,
despierta integra y simplemente entre nosotros el sentido del efecto dramático. Nos encontramos de pronto, no ya actores, sino espectadores
de la obra. O mas bien somos ambas cosas. Nos observamos a nosotros
mismos y el simple prodigio del espectáculo nos subyuga.


En el presente
caso ¿que es lo que ha sucedido en realidad? Alguien se ha matado por
amor a usted. Deseo que no me suceda nunca semejante lance. Me haría
amar el amor por el resto de mi vida. Las mujeres que me han adorado (no
han sido muchas, pero ha habido algunas) ha insistido siempre en vivir
aunque hacia mucho tiempo que había dejado de gustarlas, o ellas de
gustarme a mi. Se han puesto gruesas y aburridas, y cuando me las
encuentro, inician inmediatamente los recuerdos. ¡Esta terrible memoria
de las mujeres! ¡Que cosa mas aterradora! ¡Y que absoluto estancamiento
intelectual revela! Puede interesar el color de la vida, pero no deben
nunca recordarse los detalles. Los detalles son siempre vulgares


-Sembrare adormideras en mi jardin -suspiro Dorian


-No
hay necesidad -replico su compañero – La vida tiene siempre adormideras
en sus manos. Naturalmente, de cuando en cuando se estacionan las
cosas. Una vez no lleve mas que violetas durante toda una temporada,
como forma artistica de ir de luto, por una pasión romántica que no quería morir. Finalmente, sin embargo, murió. He olvidado lo que la
mato. Creo que fue su proposición de sacrificar el mundo entero por mi.
Siempre es este un momento terrible. Le llena a uno de terror de la
eternidad
.


Bueno ¿querrá usted creerlo? Hace una semana, en casa de
lady Hampshire me encontré sentado durante la cena al lado de la dama
en cuestión, que insistió en que volviésemos a empezar aquello,
desenterrando el pasado y haciendo surgir el futuro. Había yo sepultado
mi pasión en un lecho de asfodelos. Ella quería exhumarla, y me aseguro
que había destrozado su vida. Me inclino a afirmar que comió
enormemente, asi es que no sentí ansiedad alguna. Pero ¡que falta de
gusto mostró! El único encanto del pasado esta en que es el pasado.
Pero las mujeres no saben nunca cuando ha bajado el telón. Quieren
siempre un sexto acto, y proponen continuar el espectáculo cuando ha desaparecido por completo el interes de la obra
. Si se les
permitiese obrar a su antojo, toda comedia tendría un final trágico, y
toda tragedia concluiria en una farsa. Son encantadoramente
artificiales, pero no tienen ningún sentido del arte. Es usted mas
afortunado que yo.


Le aseguro, Dorian, que ninguna de las mujeres que
he conocido habria hecho por mi lo que Sibila Vane ha hecho por usted. Las mujeres vulgares se consuelan ellas mismas.
Algunas lo hacen llevando colores sentimentales. No deposite usted
nunca su confianza en una mujer que usa el malva, cualquiera que sea su
edad, o una mujer de treinta y cinco años aficionada a las cintas rosa.
Eso quiere decir que tienen una historia. Otras encuentran un gran
consuelo en descubrir repentinamente las buenas cualidades de sus
maridos. Hacen ostentacion de su felicidad conyugal en nuestra propia
cara, como si eso fuera el mas fascinante de los pecados.


La religion
consuela a algunas. Sus misterios poseen el encanto de un flirt, me
dijo una vez una dama; y lo comprendo enteramente. Ademas, nada
envanece tanto como revelar que es uno pecador. La conciencia hace de
nosotros unos egoistas. Si; son infinitos realmente los consuelos que las mujeres encuentran en la vida moderna. Claro esta que no he mencionado el mas importante.


-¿Cual es, Harry? -dijo el joven con indiferencia


-¡Oh!
El consuelo evidente. Elegir otro buen admirador cuando se pierde al
que se tenia. En la buena sociedad, esto rejuvenece siempre a una
mujer…


y que si no lo sabre yo… u.u

LaO

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