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El Infame “Estar” y “No Estar”

mmm creo que no la habia subido, y ya tiene como un año, algo asi que la escribi.. exactamente el 17 de Mayo del 2006… xiale… me sorprende.. pero bueno… creo ke despues de esa y de la pequeña historia de un corazon roto no he escrito nada bueno desde hace tiempo… salvo la entrada anterior… pero bueno… no sé como ponerle de titulo… a ver que cancion queda :) aki ta… mi pekeña historia…

En El Reflejo De Tu Ventana

 

Cierto día me desperté abrí los ojos como casi siempre, esperando como siempre que algo me hiciera recordar el por que estoy aquí… sin embargo nunca hallaba esa razón, y ese día la encontré, sentada en una banca del parque leyendo un libro, estaba una mujer con cabellos finos color café, un vestido blanco que se movía con el viento, y la cara mas delicada que había visto.

 

Sin darme cuenta me quede ahí admirando tanta belleza en un lugar como este, lleno de miserias, perdidas, y sufrimiento, me costaba creer que en verdad existiera alguien tan bella como ella… quería hablarle, quería tocarle, mas sin embargo no podía moverme, por lo que me mantuve así, quieto y en silencio a la par que soplaba el viento y rozaba sus mejillas.

 

Pasaron unos minutos más, hasta que se fue aquella tan linda visión. Todo el día me la pase recordando su rostro, cada una de sus facciones, incluso la forma en que tomaba su libro, su forma de respirar, todo. Hice un dibujo de ella y pegue la hoja en mi cabecera, y con la luz de mi lámpara me preparaba a decirle adiós a esa imagen que había capturado con mis recuerdos de la tarde. Apague la lámpara y me recosté en mi cama, no podía hallar el sueño, o el sueño no venia a mi, y entre tantas inquietudes vi una luz proveniente de afuera, una luz que se reflejaba en mi ventana.

 

Me levante sin prender la luz y me asome, y en la ventana vecina pude ver aquellas facciones, aquellos detalles con los que solo un cuerpo pudo ser concebido, y con los que había estado fantaseando desde que la vi… sin duda era ella… aquella mujer tan bella que había visto se encontraba ahora enfrente de mi ventana. Me quede otra vez, inerte, viendo como removía las ropas de su cuerpo y se acostaba en su cama, jamás me sentí tan embriagado con  la presencia de una persona. Pasaron los minutos y su reflejo se fue con la noche, y yo, solo esperaba verla de nuevo.

 

Al despertarme, no lo hice como siempre, por que ahora había algo, mas bien, había alguien que me hacia levantarme de la cama con tanta fuerza. Aun no sabía nada de ella, solo sabia que era la mujer más bella que había visto en mi vida. Recorría las calles esperando verla caminando por ahí, tal vez en la misma acera que yo, o quizás en la otra, tomando un café en la esquina, o leyendo un libro en el parque, cualquier cosa que hiciera no me importaría en lo absoluto con tal de verla otra vez bajo la luz del día.

 

Camine sin rumbo alguno todo el día, hasta que a la par que el sol de ocultaba me marchaba a mi casa. Tal vez no la vería caminando por la calle, pero vería su reflejo por mi ventana, así que nada del todo estaba perdido, la vería todas las noches a la luz de la luna, y dormiría pensando en estar con ella, a su lado, en su cama.

 

Todas las noches, se volvió un ritual para mi, verla a través de mi ventana. Como siempre, bajo la luz tenue de su recamara se despojaba de sus ropas y se metía en su cama, en un acto casi tan rápido al ojo humano, pero a la vez tan lento como para dejarme soñar. Soñar que estoy ahí con ella, que yo soy quien la despojo de sus ropas con la delicadeza con la que se toca una flor tan bella, y que soy yo con quien se mete a la cama, y ahí desnudos los dos en su lecho, nos hacemos uno solo. Y esto se repetía todas las noches.

 

Una mañana me desperté lleno en sudor, había tenido el sueño más excitante en todos los sentidos, pero todo lo que veo en mis sueños, al despertar, me duele de aquí al infierno y de regreso, son sueños tan nefastos, cumplen con todas y cada una de mis fantasías pero le quitan la pureza a aquella mujer magistral, y me despierto enojado conmigo mismo por atreverme a hacerle eso en sueños, me resisto a ser un animal con su belleza y su infinita sensualidad, pero a la vez, me encantaría que al menos uno de mis sueños se hiciera realidad.

 

Sentando en una banca del parque, me encontraba pensando en aquella mujer que me tiene cautivo, le lanzaba comida a las palomas y las admiraba mientras volaban hacia mi y tomaban su trozo de pan, casi tan majestuosamente como ella entro a mi ventana aquella noche, sin esperarlo, sin desearlo, sin pedirlo, como si algo la hubiera mandado justo ahí, donde yo la esperaba, donde yo la deseaba, donde yo la quería. Y justo como aquella noche, sucedió bajo la luz del día…

 

Una fuerza extraña me obligo a alzar la mirada, y casi como aquella noche la vi a ella frente a mi ventana, la veía ahora frente a mi, y como aquella vez en este mismo parque, me quede inerte a su belleza, por dentro quería pararme de esa banca, llevarla a mi cuarto y hacer mis sueños realidad, pero no pude, simplemente no podía moverme. Ella solo sacudió su cabello, me miro con la gracia de un ángel, me sonrió y me dijo:”Hola”.

 

Y en ese instante sentí todo mi interior derrumbarse, todos mi sueños, fantasías e ilusiones se hicieron pedazos, aquella mujer inalcanzable ahora no era mas que cualquier otra mujer, digna de mi desprecio, de mi odio, de todo lo malo que pudiera sentir hacia una persona, aquella imagen pura de mis sueños ahora me parecía la imagen mas desagradable de todas, me daba asco. No me explico como pude haberme dejado engañar así por su falsa belleza.

 

La mire con todo el desprecio del mundo, odiándola por siquiera atreverse a dirigirme la palabra, por haber roto todos mis sueños, y le dije lleno de rabia:”¿Que quieres?”, la mujer, casi niña, me vio llena de tristeza y me dijo: “Pensé que serías diferente, que por alguna razón te veía por todos lados, e incluso todas las noches yo soñaba con que estuvieras a mi lado, pero ahora veo que eres igual que los demás”. Y dicho eso, se alejo, ya no como antes, ya no con su sutil sensualidad, ni su pureza radiante, solo se alejo.

 

Me quede observándola mientras se alejaba, no podía creer que todo hubiese terminado así, que mas hubiera yo querido que sin decir una sola palabra hubiéramos hecho nuestros sueños realidad, y no nos volviéramos a encontrar nunca mas, pero no pude evitarlo, la magia se rompió, el hechizo termino.

 

Volví a mi cuarto y vi el dibujo en mi cabecera, lo admire por unos instantes, lo quite y lo guarde en un cajón lleno de hojas de papel con figuras humanas, figuras majestuosas que algún día también me trajeron dicha y dolor al terminar con mis fantasías.

 

En la noche, mire por mi ventana a la ventana vecina, la luz se había ido, ya nadie vivía ahí, otra vez la casa volvía a estar sola, y ese cuarto volvía a vaciarse de nuevo, como mis ilusiones, y ahí, perdido en la luz de la noche, me di cuenta, aquellas fantasías, aquellos sueños que se rompieron junto con su encanto nunca estuvieron deparados para hacerse realidad, por que yo soy el destino y ella era otra simple casualidad.

LaOMendoza… :)

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